No hay nada que me llene más el corazón que ver a mis nietas con las manos en la masa, preguntando con curiosidad cada «porqué» de la cocina. Preparar estos Coquitos sin harina fue una experiencia mágica; ver sus caritas de ilusión mientras dábamos forma a estas bolitas de coco es un recuerdo que ya guardo bajo llave.
El alma de un bocado dulce
Hacer esta receta es dejarse llevar por la sencillez. Para que te queden perfectos, recuerda que la magia sucede cuando los sabores se funden por completo en una mezcla homogénea. Al morderlos, notarás que el balance ideal entre el exterior firme y un corazón tierno, una armonía de texturas que te hará repetir una y otra vez.
¿Cómo disfrutar tus coquitos?
Uno de los ingredientes que combinan de maravilla, es el chocolate negro fundido. Puedes servirlos en una bandeja o en pequeñas cápsulas de papel. El maridaje ideal es un café artesanal o una infusión de vainilla.
Un poco de historia
Los coquitos, también conocidos como besitos de coco en varios países de Latinoamérica, tienen un origen que fusiona la repostería europea con los ingredientes tropicales del Caribe y Sudamérica. Se cree que evolucionaron a partir de los macaroons franceses, pero sustituyendo la almendra por el coco rallado, mucho más accesible en las colonias, convirtiéndose en un dulce tradicional e irresistible.
¡Cocinar es, sin duda, la forma más dulce de regalar amor a los que más quieres!

Coquitos sin harina
Instrucciones
- Mezclar el coco rallado con el azúcar hasta que quede bien integrado y suelto.
- Batir los huevos hasta espumarlos, buscando una textura ligera y esponjosa.

- Incorporar poco a poco la mezcla de coco y azúcar a los huevos, añadiéndola a cucharadas y mezclando suavemente tras cada adición hasta obtener una masa homogénea.

- Forrar una placa de horno con papel vegetal y formar pequeños montoncitos de masa con ayuda de una cuchara, dejando algo de separación entre ellos.

- Precalentar el horno a 180 °C y hornear durante unos 10 minutos, o hasta que los coquitos estén ligeramente dorados por fuera y tiernos por dentro.

- Dejar templar unos minutos antes de retirar… si es que logran esperar.



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