Lavar el perejil en abundante agua para eliminar cualquier resto de tierra o impureza.
Pelar los ajos y reservar.
Colocar el perejil en un procesador de alimentos y picar hasta que quede en trozos pequeños.
Agregar 4 dientes de ajo picados o prensados muy finos y procesar nuevamente hasta integrar.
Añadir los 3 dientes de ajo restantes, también picados o prensados, y mezclar suavemente para mantener una textura más rústica.
Envasar la mezcla en un frasco de vidrio esterilizado y cubrir completamente con aceite de oliva.
Cerrar con tapa hermética y guardar en la nevera.
Esta preparación es ideal para tener siempre lista: con solo una cucharada se puede dar un toque de sabor fresco y delicioso a cualquier receta.
El aceite actúa como conservante, por lo que se puede utilizar hasta 15 días después de preparado,