Separar las yemas de las claras, cuidando que no quede rastro de yema en las claras.
Asegurarse de que el bol y las varillas estén completamente limpios y libres de grasa.
Añadir a las claras el cremor tártaro y la pizca de sal.
Si no se dispone de cremor tártaro, sustituir por tres cucharaditas de zumo de limón.
Batir a velocidad media-alta hasta que las claras estén blancas, brillantes y esponjosas.
Incorporar el azúcar poco a poco, de a dos cucharadas cada 15 segundos, a velocidad baja-media.
Al terminar, verificar que las claras estén firmes; de no ser así, continuar batiendo hasta obtener la consistencia deseada.
Añadir los extractos y batir durante un minuto para integrar.
Tamizar la harina y agregarla en dos veces.
Mezclar suavemente con movimientos envolventes, pasando la espátula por el centro de la masa y girando con movimientos tipo “J” hasta que la harina esté totalmente incorporada.
Verter la mezcla en un molde para Angel Cake sin engrasar bajo ningún concepto.
Precalentar el horno a 160 °C y hornear durante 50 minutos.
Al sacar del horno, colocar el molde boca abajo y dejar enfriar durante 1 hora antes de desmoldar.
Dejar enfriar completamente boca abajo. Este paso asegura que las proteínas de las claras se endurezcan y el pastel mantenga su altura.
Desmoldar cuidadosamente pasando un cuchillo alrededor del molde en una sola pasada.
Servir espolvoreado con azúcar impalpable o glas.
Para cortar, utilizar un cuchillo de sierra, evitando aplastar o presionar el pastel.
Se puede acompañar con helado, sirope de chocolate, caramelo o fresas frescas.