Instrucciones
- Lavar las espinacas con cuidado y colocarlas en una olla sin agua, ya que soltarán su propia humedad al cocinarse.
- Cocinar a fuego suave, removiendo de vez en cuando para que se cocinen de manera pareja.
- Cuando estén blandas, retirarlas del fuego y escurrirlas bien.
- Picar las espinacas finamente y reservar.

- En un bol, colocar la ricota. Si tiene exceso de líquido, secarla con papel de cocina para retirar toda la humedad posible.

- Agregar el queso rallado, la sal, la pimienta, la nuez moscada y el huevo.
- Mezclar hasta obtener una pasta homogénea y suave.
- Incorporar las espinacas picadas y la harina, y mezclar bien hasta que todos los ingredientes queden perfectamente integrados.
- Enharinar las manos y formar pequeñas porciones de masa.

- El tamaño puede variar según el gusto, aunque lo tradicional es hacer bolitas de unos 2 o 3 cm de diámetro.
- Procurar que todas las bolitas sean del mismo tamaño, para que se cocinen de forma pareja.
- En una olla grande, calentar abundante agua con sal.
- Cuando el agua comience a hervir, agregar los malfattis en tandas pequeñas, para que tengan espacio y se cocinen bien.

- Retirarlos apenas comiencen a flotar, señal de que están listos.
- En una fuente apta para horno, colocar una capa de salsa de tomate —la receta la encuentras aquí—en el fondo (puede ser salsa casera, cuya receta encuentras aquí).
- Distribuir los malfattis sobre la salsa y cubrir con el resto de la salsa.

- Espolvorear con abundante queso rallado.
- Gratinar en el horno hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
Servir inmediatamente, disfrutando de su textura suave y su sabor reconfortante.
