Lavar bien los limones y retirar la piel cuidadosamente, evitando tomar la parte blanca, que aporta amargor.
Colocar las pieles cortadas en un frasco de vidrio con tapa hermética y cubrir con la mitad del alcohol o vodka.
Dejar macerar durante 15 días en un lugar fresco y oscuro, agitándolo suavemente cada dos o tres días para ayudar a que la piel libere todo su aroma.
Pasados los 15 días, preparar el almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que rompa el hervor.
Retirar del fuego y dejar enfriar completamente.
Cuando el almíbar esté frío, incorporarlo al macerado de pieles y alcohol, añadir el resto del alcohol y cerrar nuevamente el frasco.
Dejar macerar por 7 días más para que los sabores se integren y el licor adquiera su sabor equilibrado y delicado.
Cumplido el tiempo, colar el limoncello, embotellarlo en frascos limpios y guardarlo en la nevera o congelador.