Instrucciones
Preparación de la crema:
- Derretir al baño María el chocolate con la leche, removiendo con suavidad hasta obtener una mezcla lisa y brillante.
- Una vez derretido, dejar enfriar en el refrigerador hasta que tome cuerpo.
- Cremar la mantequilla con el azúcar glas hasta que aumente su volumen y adquiera una textura suave y cremosa.
- Separar las yemas de las claras y reservar las claras para más adelante.
- Agregar las yemas una a una a la mantequilla cremada, mezclando bien tras cada adición.

- Incorporar la vainilla y la esencia de avellana, batiendo a velocidad alta para realzar el aroma.
- Bajar la velocidad y agregar el chocolate derretido, mezclando hasta integrar por completo. Reservar la crema.

- Batir las claras con una pizca de sal hasta llevarlas a punto de nieve.
- Incorporar las claras batidas a la mezcla de chocolate con movimientos envolventes y suaves, para que mantengan su aire y la crema quede ligera y esponjosa.

- Colocar la crema en una manga pastelera y reservar hasta el momento de rellenar.
Armado:
- Preparar un molde desmontable y colocar una tira de acetato en los bordes para facilitar el desmoldado y mantener la tarta firme.
- Formar un círculo de soletillas alrededor del molde, colocándolas con cuidado.
- Hacer la primera capa en la base del molde con soletillas mojadas en leche, procurando que queden bien ajustadas.
- Rellenar los huecos con trozos de soletillas para cubrir toda la base de manera uniforme.
- Extender una capa de crema sobre las soletillas y alisar suavemente.

- Continuar alternando capas de galletitas y crema hasta llegar al borde del molde.
- Finalizar con una capa de crema para darle un acabado suave y apetitoso.
- Espolvorear cacao en polvo y decorar con chocolate rallado para dar el toque final.
- Llevar al refrigerador durante al menos 4 horas para que la tarta tome consistencia y los sabores se integren.
- Al servir, retirar el acetato con cuidado y disfrutar de una tarta cremosa, delicada y llena de sabor.
