Colocar tres claras de huevo en un bol limpio, junto con una pizca de sal y, si se desea, una cucharadita de cremor tártaro.
Batir hasta que comiencen a formar espuma ligera.
Añadir el azúcar de manera gradual, mientras se sigue batiendo, hasta obtener un merengue firme, brillante y con picos estables.
Colocar el merengue en una manga pastelera con boquilla rizada.
Formar los merengues sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, dando la forma deseada.
Hornear a 90 °C durante aproximadamente 2 horas, dejando que se sequen sin que se doren.
Dejar enfriar antes de retirar de la bandeja y almacenar en un recipiente hermético para conservar su textura crujiente.