Instrucciones
- Preparar los pétalos de rosa: lavarlos con mucho cuidado y retirar la parte blanca de la base, ya que esta puede aportar un sabor amargo a la mermelada.

- Colocar los pétalos limpios en un bol. Añadir el azúcar y mezclar suavemente. La paciencia es clave aquí: permitir que reposen al menos 3 horas, o hasta que los pétalos liberen su esencia.

- Llevar la mezcla a una olla de fondo grueso. Incorporar el zumo de limón, que ayudará a fijar el color rosado y aportar el ácido necesario para la pectina.
- Cocinar a fuego medio-bajo. Remover constantemente con una cuchara de madera, asegurando que el azúcar se disuelva por completo antes de que comience a hervir.
- Una vez que rompa a hervir, reducir el fuego al mínimo y mantener una cocción lenta. Dejar que se cocine suavemente, permitiendo que los pétalos se ablanden e integren su aroma.
- Para comprobar el punto de cocción, realizar la prueba del plato frío: verter una gota de mermelada en un plato que hayas enfriado previamente; si al empujar la gota, esta se arruga, el punto de espesor es el correcto.
- Envasar la mermelada, aún caliente, en frascos de vidrio esterilizados. Cerrar firmemente las tapas y colocar los frascos boca abajo hasta que enfríen. Esto creará el sellado de vacío necesario para una perfecta conservación.
Otros métodos de conservación, envasado y etiquetado:
Método 1 (baño maría tradicional)
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.
- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.
- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
Método 2 (creación de vacío)
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.
