En un bol amplio colocar la harina integral, el salvado y la avena, y mezclar para integrar los ingredientes secos.
Aparte, disolver la levadura en el agua tibia, añadir el azúcar y el aceite, y mezclar hasta obtener un líquido homogéneo.
Incorporar esta mezcla a los ingredientes secos junto con las semillas, y comenzar a amasar durante unos 8 minutos, hasta lograr una masa suave y manejable.
Antes de terminar, agregar la sal y continuar amasando un par de minutos más para integrarla por completo.
Dejar reposar la masa a temperatura ambiente durante unos 45 minutos, o hasta que aumente visiblemente su volumen.
Preparar un molde para pan engrasándolo y colocando papel para evitar que se adhiera.
Pasado el tiempo de levado, transferir la masa al molde y alisar suavemente la superficie.
Precalentar el horno a 200 °C (390 °F) y hornear durante aproximadamente 35 minutos, o hasta que el pan esté dorado.
Sabremos que está listo cuando, al golpear suavemente su base, suene hueco. Luego dejar enfriar sobre una rejilla antes de cortar.