Disolver la levadura en el agua hasta que se active.
Colocar la harina en un bol amplio, añadir la sal y mezclar para distribuirla bien.
Agregar el agua con la levadura y mezclar con una cuchara, solo lo suficiente para integrar todo sin amasar.
Cubrir el bol con film y dejar reposar unas 12 horas, hasta que la masa esté aireada y llena de burbujas.
Pasado el tiempo, espolvorear harina sobre la mesada y volcar la masa con cuidado.
Con las manos enharinadas, doblar en tres partes: primero un tercio hacia el centro, luego el otro tercio encima, y finalmente repetir el doblez cruzado con las puntas.
En este momento se pueden añadir semillas o sal gruesa en la superficie para darle un toque especial.
Enharinar la cara superior de la masa y colocarla dentro de una olla apta para horno, taparla y dejar reposar 10 minutos mientras se precalienta el horno a 250 °C.
Hornear en la parte baja del horno durante 35 minutos con tapa. Luego retirar la tapa y continuar la cocción entre 10 y 15 minutos más hasta obtener una corteza dorada y crujiente.
Retirar, colocar sobre una rejilla y dejar enfriar antes de cortar.