Instrucciones
- Picar el pimiento y el ajo muy finos y reservar.
- Picar el tomate en trozos pequeños y reservar también.
- En una olla, colocar dos cucharadas de aceite y calentar a fuego medio.
- Agregar el pimiento picado y pochar lentamente, hasta que esté tierno y fragante.
- Incorporar el ajo y remover con cuidado para evitar que se queme.
- Añadir los tomates junto con el resto del aceite, remover y cocinar a fuego medio-bajo.

- Remover de vez en cuando para que los tomates vayan soltando toda su pulpa y se integren con el pimiento y el ajo.
- Cuando la cocción esté avanzada, pero la salsa aún conserve textura, pasar todo a una licuadora o pasapurés y triturar hasta obtener una salsa fina y uniforme.

- Volver a colocar la salsa en la olla y seguir cocinando hasta que espese ligeramente y adquiera una consistencia aterciopelada.
- Retirar del fuego y sazonar con sal al gusto y una pizca de azúcar, para equilibrar la acidez natural del tomate.
- Remover bien para que los condimentos se integren por completo.
Esterilizar y envasar:
- Esterilizar los frascos de vidrio colocándolos en una olla amplia con abundante agua.
- Hervir durante 20 minutos para eliminar cualquier impureza.
- Retirar con cuidado los frascos y secar con papel de cocina limpio.
- Envasar inmediatamente, con los frascos y la salsa aún calientes, para sellar mejor el sabor y la frescura.
- Colocar los frascos bien cerrados en una olla con agua hirviendo, cubriéndolos por completo, y cocinar al baño María durante 20 minutos.
- Retirar con precaución y dejar enfriar completamente antes de guardarlos.
- Una vez fríos, almacenar en la despensa.
- Esta forma de conservación permite mantener la salsa en perfectas condiciones durante hasta 1 año, lista para acompañar tus platos favoritos.
