Las cerezas son, sin duda, una de las frutas más esperadas del año. Y cuando están en su mejor momento —firmes, brillantes y en su punto justo de madurez—, ¡hay que aprovecharlas!
Hoy vamos a transformarlas en una Mermelada de cerezas casera con un sabor tan auténtico que te enamorará. Es la forma más deliciosa de atrapar ese dulzor veraniego para disfrutarlo cuando quieras, untado en una tostada, una galleta o formando parte de tus postres favoritos.
Además de su increíble sabor, las cerezas son una fuente de tesoros: nos regalan vitaminas A, C, D, B y B12, y minerales como el hierro, calcio y potasio. Su alto contenido de fibra también las convierte en una fruta depurativa y amiga de tu tránsito intestinal.
El secreto está en cómo:
Los sabores se integran: La cereza tiene un dulzor profundo y, al cocinarla con azúcar y limón, logramos un equilibrio agridulce que resalta su intensidad y ayuda a que la mermelada cuaje.
En el equilibrio de texturas: Queremos que la fruta se deshaga parcialmente para liberar todo su sabor, pero que a la vez queden algunos trocitos enteros para darle mordida y carácter a la mermelada.
¿Qué alimentos acompañan bien a la Mermelada de cerezas?
El sabor intenso de esta mermelada combina a la perfección con:
- Tostadas con queso crema o Ricotta: El toque cremoso y ligeramente salado es un contraste delicioso.
- Quesos suaves y frescos: Es la compañera ideal de una tabla de quesos con un Brie o Camembert.
- Tartas y Cheesecakes: Úsala como relleno o cobertura para un postre inolvidable.
- Yogur natural o griego: Un desayuno o merienda rápido con un sabor premium.
Origen e historia
La cereza, fruto del cerezo (Prunus avium), tiene sus orígenes en Asia Menor, cerca del Mar Caspio. Se cree que fue llevada a Europa por el general romano Lúculo, quien las trajo desde Cerasus (actual Giresun, Turquía) en el siglo I a.C. El arte de la mermelada (la cocción de fruta con azúcar) es una técnica antigua de conservación perfeccionada en la Edad Media y el Renacimiento, que permitió disfrutar de frutas estacionales durante los meses de invierno.
¡No dejes que se acabe la temporada sin guardar este pequeño tesoro dulce en tu despensa!

Mermelada de cerezas
Instrucciones
- Quitar los huesos de cada cereza utilizando un palillo, una pajita o un deshuesador, hasta dejar solo la pulpa.

- Colocar las cerezas deshuesadas en un bol amplio y añadir el azúcar correspondiente.
- Agregar el zumo de un limón, mezclar bien y tapar el bol.

- Dejar reposar en el frigorífico durante 4 horas, o incluso de un día para otro, para que la fruta suelte su jugo y potencie su sabor.
- Al día siguiente, verter la mezcla en una olla y cocinar a fuego medio.
- Remover con frecuencia para que las cerezas liberen todo su aroma y la mermelada se vaya espesando de forma natural.

- Triturar con un procesador hasta lograr el punto deseado. Puedes dejar tropezones o triturar completamente para tener una textura homogénea.
- Comprobar el punto de cocción pasando una cuchara por el fondo de la olla: si la mezcla se separa y no vuelve a juntarse de inmediato, está lista.
- Si la mermelada está muy líquida y para conseguir el punto de consistencia necesaria, agregar dos cucharadas de pectina diluida dos cucharadas de agua, mezclar para que se integre y cocinar por un par de minutos.

- Una vez lista, envasar la mermelada caliente en frascos de cristal esterilizados.

- Cerrar bien y colocar los frascos dentro de una olla con un paño en la base para evitar golpes.
- Cubrir con agua caliente y cocinar durante 20 minutos para asegurar una conservación prolongada.
- Retirar los frascos, dejarlos boca abajo hasta que se enfríen y guardarlos en un lugar fresco y seco.
Vídeo
Tips
- Al quitar el hueso, el peso de la fruta disminuye. Es importante pesar la pulpa final para calcular correctamente el azúcar.
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La proporción ideal es del 40% de azúcar respecto al peso de la fruta ya limpia.
- Ejemplo: de 1 kilo de cerezas enteras quedaron 820 g de pulpa → azúcar necesaria: 328 g.
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Fórmula general para cualquier mermelada:
(400 g de azúcar ÷ 1000 g de fruta) × cantidad de fruta limpia = azúcar a usar.


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