¿Hay algo más mágico que el aroma de la Navidad? En Colombia, ese aroma tiene un nombre: Natilla. Este delicioso postre no puede faltar en la época decembrina, siendo un verdadero sinónimo de fiesta, alegría, y reunión familiar. Si quieres que tu mesa tenga el sabor auténtico de las fiestas, ¡esta receta cremosa y llena de sabor es la respuesta!
El origen de la natilla en Colombia, aunque envuelto en el misterio, se remonta a la época de la conquista española, llegando primero a la región de Antioquia. Con el tiempo, este postre se transformó, adaptándose maravillosamente a los productos autóctonos hasta convertirse en el tesoro que conocemos hoy.
La clave de la Natilla colombiana está en su diferencia con la versión tradicional, una combinación que te transportará directamente a las celebraciones de fin de año:
- La maicena (fécula de maíz): es el secreto de su textura suave, cremosa y sedosa, logrando esa consistencia que se deshace en la boca sin necesidad de usar huevos.
- La panela (azúcar de caña no refinada): el corazón de su sabor. Aporta ese color acaramelado profundo y un dulzor rústico y especial que la hace única, ¡además de ser un endulzante más natural!
- Las uvas pasas: aportan un punto dulce, jugoso y ácido que contrasta perfectamente con la cremosidad de la natilla, convirtiendo cada bocado en una experiencia inolvidable.
La primera vez que probé este manjar, ¡fue amor a primer bocado! Y como este año me he propuesto hacer los postres típicos de los países que conozco, tenía que compartir contigo esta joya.

Natilla colombiana con uvas pasas
Instrucciones
- Calentar tres cuartos de litro de leche en una olla amplia.
- Agregar la canela y los clavos para perfumar suavemente la mezcla.
- Incorporar la panela rallada y dejar que se derrita por completo, mezclando de vez en cuando.

- En un bol aparte disolver la maicena en el cuarto de litro de leche restante, procurando que no queden grumos.
- Cuando la panela esté totalmente integrada, incorporar la maicena disuelta en forma de hilo, mezclando constantemente.
- Batir sin pausa durante unos 10 minutos, o hasta que la preparación espese lo suficiente como para ver el fondo de la olla al pasar la cuchara.
- Otra forma de comprobar la textura es colocar una cucharada en un plato; si al enfriarse aún se pega en los dedos, continuar cocinando un poco más.
- Retirar la canela y los clavos para dejar una textura suave.
- Apartar la olla del fuego.
- Agregar las uvas pasas y mezclar para que se distribuyan de manera uniforme.

- Incorporar la mantequilla mientras la natilla está caliente, permitiendo que se derrita e integre, aportando brillo y una suavidad deliciosa.
- Verter la mezcla en un molde de vidrio o acero y dejar enfriar por completo antes de desmoldar.
- Para desmoldar con facilidad, despegar primero los bordes con un cuchillo o espátula y luego voltear el molde con cuidado.


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