Limpiar cuidadosamente las anchoas, retirando cabeza y vísceras.
Colocar una capa de aproximadamente 1 cm de sal marina en el fondo de un frasco limpio.
Disponer una primera capa de anchoas, alineadas una al lado de la otra, sobre la sal.
Cubrir las anchoas completamente con sal.
Repetir las capas de anchoas y sal hasta llenar el frasco, asegurando que la última capa sea de sal.
Cerrar el frasco y conservar en la nevera durante aproximadamente 1 mes sin abrir.
Transcurrido este tiempo, las anchoas estarán listas para su consumo.
Retirar las anchoas del frasco y lavarlas con cuidado para eliminar el exceso de sal.
Abrir cada anchoa por la mitad con las manos y quitar la espina central.
Lavar nuevamente con agua filtrada
Secar sobre papel de cocina, retirando el exceso de humedad.
Colocar las anchoas limpias en un recipiente, preferentemente de vidrio, y cubrirlas completamente con aceite de oliva extra virgen.
Se pueden consumir inmediatamente o dejar reposar 24 horas para que el aceite aromatice y suavice el sabor, permitiendo que los sabores se integren delicadamente.
El aceite funciona también como conservante, manteniendo la tersura de las anchoas en la nevera.