Instrucciones
- Lavar las ciruelas con cuidado y retirar el hueso. Una vez limpias, cortar la pulpa en trozos medianos o pequeños, según cuánto te guste encontrar la fruta en la mermelada.
- Colocar la fruta troceada en una olla grande. Añadir el azúcar y el zumo de limón, que ayudará a realzar el color y la textura.

- Dejar reposar la mezcla tapada. Permitir que las ciruelas liberen sus jugos durante al menos 4 horas o, idealmente, toda la noche. Esto acortará el tiempo de cocción y potenciará el sabor.
- Llevar la olla a fuego medio y empezar a cocinar. Remover suavemente al principio para que el azúcar se disuelva sin quemarse.
- Una vez que rompa a hervir, bajar el fuego a medio-bajo y mantener una cocción lenta. Remover de vez en cuando y retirar con una espumadera la espuma que pueda formarse en la superficie para obtener una mermelada más limpia y brillante.
- Para lograr la textura final deseada, triturar ligeramente con un pisa puré o batidor de mano cuando la mermelada esté a punto de espesar, o dejar los trozos si prefieres una consistencia rústica.

- Comprobar el punto de cocción. Hacer la prueba del plato: verter una pequeña cucharada en un plato si al pasar la cuchara o el dedo la mermelada no se une está lista.

- Envasar la mermelada caliente en frascos de vidrio esterilizados. Tapar firmemente y colocar boca abajo hasta que se enfríen por completo para crear el sello de vacío y garantizar su conservación.
Envasado, conservación y etiquetado:
Método 1 (baño maría tradicional)
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.
- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.

- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
Método 2 (creación de vacío)
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.
