La mermelada de ciruelas casera es una receta fácil, nutritiva y muy sencilla de preparar. Solo necesitas tres ingredientes para obtener una conserva deliciosa, perfecta para guardar en la despensa durante mucho tiempo. Además, te explico paso a paso cómo conservarla correctamente.
Historia y origen:
El ciruelo es originario de Asia Menor, cerca del Mar Caspio. Fue clave en la Antigüedad (Grecia y Roma). Conservar ciruelas es una tradición milenaria.
Las ciruelas frescas son una joya nutricional, ricas en vitaminas (A, C, E, K y B) y cargadas de antioxidantes que nos protegen y contribuyen a la prevención cardiovascular. Su cualidad más famosa es su increíble capacidad para facilitar el tránsito intestinal y mejorar la digestión. Por ello, es un remedio natural ancestral que depura el hígado, los riñones y ayuda a eliminar toxinas. ¡Un laxante natural que funciona a las mil maravillas!
La magia reside en aprovechar sus propiedades:
- El corazón del sabor: la ciruela ofrece un equilibrio perfecto entre dulzor y un toque ácido característico, que se intensifica al cocinarla lentamente.
- El toque especial: al transformarla en mermelada, capturamos sus beneficios digestivos y su complejo perfil vitamínico en una forma que perdura más allá de la temporada.
- La textura jugosa: La pulpa de la ciruela es naturalmente untuosa y melosa. Esto crea una mermelada con una consistencia ideal, suave y brillante, sin grandes aditivos.
La Mermelada de ciruelas la puedes acompañar especialmente bien con:
- Quesos: Queso fresco, requesón, o quesos de sabor fuerte como el Gorgonzola o el Roquefort.
- Carnes frías: Es un excelente acompañamiento para carnes de cerdo o pato.
Aunque comer la fruta cruda nos da la dosis más alta de nutrientes, convertirla en mermeladas es la forma perfecta de seguir disfrutando de sus beneficios y su sabor vibrante durante todo el año.
¡Prepárate para llenar tu despensa con la dulzura de la vitalidad!

Mermelada de ciruelas
Instrucciones
- Lavar las ciruelas con cuidado y retirar el hueso. Una vez limpias, cortar la pulpa en trozos medianos o pequeños, según cuánto te guste encontrar la fruta en la mermelada.
- Colocar la fruta troceada en una olla grande. Añadir el azúcar y el zumo de limón, que ayudará a realzar el color y la textura.

- Dejar reposar la mezcla tapada. Permitir que las ciruelas liberen sus jugos durante al menos 4 horas o, idealmente, toda la noche. Esto acortará el tiempo de cocción y potenciará el sabor.
- Llevar la olla a fuego medio y empezar a cocinar. Remover suavemente al principio para que el azúcar se disuelva sin quemarse.
- Una vez que rompa a hervir, bajar el fuego a medio-bajo y mantener una cocción lenta. Remover de vez en cuando y retirar con una espumadera la espuma que pueda formarse en la superficie para obtener una mermelada más limpia y brillante.
- Para lograr la textura final deseada, triturar ligeramente con un pisa puré o batidor de mano cuando la mermelada esté a punto de espesar, o dejar los trozos si prefieres una consistencia rústica.

- Comprobar el punto de cocción. Hacer la prueba del plato: verter una pequeña cucharada en un plato si al pasar la cuchara o el dedo la mermelada no se une está lista.

- Envasar la mermelada caliente en frascos de vidrio esterilizados. Tapar firmemente y colocar boca abajo hasta que se enfríen por completo para crear el sello de vacío y garantizar su conservación.
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.
- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.

- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.


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