Partir las granadas y extraer con paciencia todas las semillas, retirando cualquier resto de piel blanca para evitar sabores amargos.
Colocar las semillas en una olla junto con el azúcar y el zumo de limón.
Cocinar a fuego medio durante unos 5 minutos, hasta que los granos comiencen a ablandarse.
Pasar las semillas cocidas por un pasapurés para obtener el jugo y la pulpa, descartando las pieles duras.
Volver a colocar el líquido obtenido en la olla y cocinar a fuego medio, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue.
Si después de unos 40 minutos la mermelada aún no tiene la consistencia deseada, agregar dos cucharadas de pectina disueltas en un poco de agua.
Recordar que la mermelada espesará aún más al enfriar.
Envasar en caliente en frascos esterilizados.
Tapar y colocar los frascos boca abajo unos minutos para asegurar el vacío.
Si se desea conservar la mermelada hasta por un año, sumergir los frascos cerrados en agua caliente, cubrir completamente y cocinar durante 20 minutos.