La granada es una de las frutas más maravillosas y versátiles. Hoy te traigo una forma deliciosa y súper inteligente de capturar toda la esencia de sus rubíes: haciendo una Mermelada de granada casera.
Preparar tu propia mermelada te da el control total sobre los ingredientes, asegurando un producto natural, sin conservantes extraños y con la cantidad de azúcar que tú decidas. Además, es la manera perfecta de aprovechar la abundancia de granadas frescas de temporada para disfrutar de este manjar durante todo el año.
La granada no solo es exquisita, ¡sino que es una joya nutricional! Es rica en polifenoles y flavonoides, que son guerreros que combaten la oxidación celular. Además, nos regala vitaminas C, A y B, y minerales esenciales como el potasio y el hierro. ¡Es diurética y amiga de tu digestión!
El secreto está en cómo:
Los sabores se integran: La acidez natural de la granada debe fundirse con el dulzor del azúcar (o el endulzante que elijas) y un toque cítrico que la equilibre.
En el equilibrio de texturas: La mermelada debe ser brillante y tener una consistencia que se pueda untar fácilmente, pero sin perder la estructura que te recuerde que es pura fruta concentrada.
¿Con qué alimentos sabe mejor?
La mermelada de granada tiene un sabor único que eleva muchos platos:
- Quesos fuertes o curados: Es la pareja perfecta de un manchego añejo, un queso de cabra o un queso azul.
- Glaseado de carnes: Úsala para pincelar un solomillo de cerdo o un pato asado, dándoles un acabado agridulce y brillante.
- Yogur natural: Una cucharada transforma tu desayuno o snack en un postre gourmet.
- Tostadas y croissants: El clásico, pero con un toque exótico y diferente.
Origen e historia
La granada (Punica granatum) es una fruta milenaria, originaria de la región que abarca Irán hasta el norte de la India. Fue cultivada por los egipcios y llevada a Europa por los fenicios. Ha sido símbolo de prosperidad y fertilidad en muchas culturas. La técnica de conservar frutas en almíbar, que dio lugar a la mermelada, se desarrolló para extender la vida útil de los alimentos, un arte perfeccionado a lo largo de la historia de la repostería.
¡Llena tu despensa con este sabor exquisito que te recordará el sol en cada cucharada!

Mermelada de granada
Instrucciones
- Partir las granadas y extraer con paciencia todas las semillas, retirando cualquier resto de piel blanca para evitar sabores amargos.

- Colocar las semillas en una olla junto con el azúcar y el zumo de limón.

- Cocinar a fuego medio durante unos 5 minutos, hasta que los granos comiencen a ablandarse.
- Pasar las semillas cocidas por un pasapurés para obtener el jugo y la pulpa, descartando las pieles duras.

- Volver a colocar el líquido obtenido en la olla y cocinar a fuego medio, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue.

- Si después de unos 40 minutos la mermelada aún no tiene la consistencia deseada, agregar dos cucharadas de pectina disueltas en un poco de agua.
- Recordar que la mermelada espesará aún más al enfriar.
- Envasar en caliente en frascos esterilizados.
- Tapar y colocar los frascos boca abajo unos minutos para asegurar el vacío.
- Si se desea conservar la mermelada hasta por un año, sumergir los frascos cerrados en agua caliente, cubrir completamente y cocinar durante 20 minutos.


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