Instrucciones
- Pelar los kiwis con cuchillo o se puede hacer usando una cuchara, hay que cortarlos a la mitad y pasar la cuchara entre la pulpa y la cáscara para separarlas. De esta forma no se desperdicia fruta.
- Colocar la fruta ya pelada en un bol y proceder a triturar. Puedes utilizar un pisa puré o, si lo prefieres con más textura, ayudarte de un tenedor.

- Añadir el azúcar y el zumo de limón a la mezcla. Estos serán los encargados de resaltar y equilibrar el sabor de la fruta.

- Dejar reposar esta la mezcla un mínimo de 2 horas. Si tienes tiempo, permitir que repose toda la noche, el sabor se intensificará.
- Cocinar a fuego medio, remover constantemente con una cuchara de madera para que todos los sabores se integren de forma armoniosa y no se pegue al fondo.
- Cuando la mermelada empiece a espesar, dar el toque final a la textura. Triturar ligeramente con un mixer o batidor de mano hasta alcanzar la consistencia deseada.
- Continuar cocinando un poco más. Para comprobar que está en su punto perfecto, pasar una cuchara de madera por el fondo de la olla: si la mermelada se divide y tarda en juntarse está lista.
- Envasar la mermelada caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados. Tapar inmediatamente y colocar boca abajo hasta que enfríe. Esto ayudará a crear el vacío y conservar la mermelada por más tiempo.
Envasado y etiquetado:
Método 1 (baño maría tradicional)
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.
- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.
- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
Método 2 (creación de vacío)
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.

