Hoy convertiremos una fruta vibrante y llena de vida en una exquisitez: la Mermelada de kiwi casera. Esta es una receta artesanal y única que le dará un toque fresco y diferente a su despensa.
Es fundamental conocer los maravillosos beneficios del kiwi. Esta fruta es famosa por su altísimo contenido en vitamina C, más que las naranjas, minerales y ácido fólico. Es una poderosa fuente de antioxidantes, y por su gran cantidad de fibra, es excelente para el tránsito intestinal y contribuye a controlar la presión arterial.
Aunque siempre recomendamos consumir el kiwi crudo, esta mermelada es la forma perfecta de preservar su sabor y disfrutar de sus bondades más allá de la temporada.
La magia reside en su contraste único:
- El corazón del sabor: el kiwi tiene un equilibrio perfecto entre dulzor y un toque ácido vibrante. Este contraste se mantiene e intensifica durante la cocción.
- El toque especial: la semilla negra del kiwi aporta un detalle visual encantador y una textura crujiente que la hace única.
- La textura artesanal: gracias a su pectina natural, logramos una mermelada suave pero con cuerpo, que se unta de maravilla.
Origen e historia
El kiwi es originario de China, donde se le conocía como Yang Tao (melocotón de la vid). Se popularizó mundialmente al llegar a Nueva Zelanda a principios del siglo XX.
¿Con qué alimentos se acompaña esta receta?
Esta mermelada de kiwi combina a la perfección con:
- Desayunos: tostadas de pan integral, muffins, gofres y tortitas.
- Lácteos: yogur natural, requesón o queso fresco.
- Quesos: quesos cremosos de sabor suave como el Brie o el Camembert.
- Carnes frías: es un acompañamiento inesperado y fresco para carnes blancas frías.
Y recuerda: ¡Un frasco de esta mermelada es como guardar la esencia de un jardín en tu despensa!

Mermelada de kiwi casera
Instrucciones
- Pelar los kiwis con cuchillo o se puede hacer usando una cuchara, hay que cortarlos a la mitad y pasar la cuchara entre la pulpa y la cáscara para separarlas. De esta forma no se desperdicia fruta.
- Colocar la fruta ya pelada en un bol y proceder a triturar. Puedes utilizar un pisa puré o, si lo prefieres con más textura, ayudarte de un tenedor.

- Añadir el azúcar y el zumo de limón a la mezcla. Estos serán los encargados de resaltar y equilibrar el sabor de la fruta.

- Dejar reposar esta la mezcla un mínimo de 2 horas. Si tienes tiempo, permitir que repose toda la noche, el sabor se intensificará.
- Cocinar a fuego medio, remover constantemente con una cuchara de madera para que todos los sabores se integren de forma armoniosa y no se pegue al fondo.
- Cuando la mermelada empiece a espesar, dar el toque final a la textura. Triturar ligeramente con un mixer o batidor de mano hasta alcanzar la consistencia deseada.
- Continuar cocinando un poco más. Para comprobar que está en su punto perfecto, pasar una cuchara de madera por el fondo de la olla: si la mermelada se divide y tarda en juntarse está lista.
- Envasar la mermelada caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados. Tapar inmediatamente y colocar boca abajo hasta que enfríe. Esto ayudará a crear el vacío y conservar la mermelada por más tiempo.
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.
- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.
- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.



Deja un comentario