Esta tarta no es solo un postre, es un abrazo cálido que nos transporta directamente a las meriendas más felices en casa.
Si te gusta la repostería sencilla pero con un toque artesanal, esta receta te va a enamorar. Se trata de una tarta delicada, de masa suave y aromatizada con ralladura de limón que combina de maravilla con la intensidad del dulce. El secreto está en el equilibrio de texturas que se logra entre la base quebradiza, similar a una masa Sablée, y el relleno fundente, creando un bocado que se deshace en la boca.
Un poco de historia
Esta joya es un clásico de la pastelería argentina, uruguaya y paraguaya. Aunque su origen es un misterio, se cree que es la versión criolla de la Linzer Torte suiza o una pariente cercana de la Crostata di Marmellata italiana. A diferencia de la versión europea que usa especias y frambuesa, nuestra Pasta Frola se adaptó al gusto local, convirtiéndose en el símbolo indiscutible de la dulzura rioplatense.
¿Cómo se puede acompañar?
Para disfrutarla como se debe, no puede faltar un buen mate amargo que contraste con el dulzor del membrillo. Si prefieres algo más clásico, un café con leche espumoso o un té negro bien intenso son los compañeros ideales para realzar su aroma cítrico.
¡Espero que te animes a prepararla y llena tu cocina del perfume irresistible que solo una buena Pasta Frola puede regalarte!

Pasta frola con membrillo
Instrucciones
- Colocar la harina en forma de corona dentro de un bol amplio.
- Agregar el azúcar en el centro, desgranar la mantequilla bien fría y los huevos.

- Incorporar la ralladura de limón.

- Mezclar suavemente y amasar lo justo hasta unir los ingredientes y formar una masa homogénea. Formar una bola sin trabajarla en exceso.
- Cubrir la masa y dejar reposar en el refrigerador o nevera durante 15 minutos para que tome firmeza.

- Precalentar el horno a 180 °C.
- Engrasar un molde para tarta.
- Separar tres cuartas partes de la masa y reservar el cuarto restante para el enrejado.
- Estirar la porción más grande y colocarla en el molde, acomodándola con los dedos y formando un pequeño borde ligeramente elevado.

- Cortar el dulce de membrillo en trozos pequeños, diluirlo con un poco de agua tibia y mezclar hasta obtener una textura suave y fácil de extender.
- Cubrir la base de masa con el dulce de membrillo de manera uniforme.
- Con la masa reservada, formar tiras y disponerlas sobre el relleno formando el clásico enrejado.

- Llevar al horno y cocinar durante unos 30 minutos, o hasta que los bordes estén apenas dorados.
- Retirar, dejar enfriar y servir.
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Tips
- Utilizar harina floja o de repostería, con bajo contenido de gluten, para lograr una masa crujiente y que no resulte elástica.
- Emplear mantequilla bien fría y evitar agregar líquidos extra: los huevos son suficientes.
- Respetar el reposo en frío de la masa durante al menos 15 minutos antes de estirarla, ya que este paso facilita el manejo y mejora la textura final.


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