Si te gusta aprovechar los ingredientes de temporada, estas galletas de calabaza te van a conquistar. Son tiernas, aromáticas y tienen ese delicioso toque de canela que las convierte en una opción perfecta para acompañar una merienda.
Además, son muy fáciles de preparar y una estupenda manera de disfrutar de la calabaza en una versión dulce. Su textura suave y su delicado sabor hacen que sean ideales tanto para niños como para mayores.
Cómo servir y acompañar estas galletas de calabaza
Acompañantes: sírvelas con fruta fresca, frutos secos o un poco de chocolate negro para crear un contraste delicioso.
El maridaje ideal: un café con leche, un té especiado o un chocolate caliente combinan de maravilla con el aroma de la canela y la calabaza.
Combinaciones: para convertirlas en un postre más especial, acompañarlas con una bola de helado de vainilla o espolvorearlas con un poquito de azúcar glas.
Origen e historia
Las preparaciones dulces con calabaza forman parte de la tradición culinaria de diferentes países. Su sabor suave y su textura cremosa permiten incorporarla tanto a tartas como a panes y galletas. Estas pequeñas galletas reúnen ese carácter casero y reconfortante de la repostería tradicional, con el aroma cálido de la canela.
Si tienes calabaza en casa, anímate a preparar estas galletas y disfruta de un bocado casero, suave y lleno de sabor.

Galletas de calabaza caseras fáciles y tiernas
Instrucciones
- Colocar la mantequilla a temperatura ambiente en un bol y agregar el azúcar.

- Batir con varillas de mano hasta conseguir una mezcla bien integrada y cremosa.
- Añadir el huevo, la vainilla y continuar mezclando hasta incorporarlos.
- Agregar el puré de calabaza y mezclar hasta obtener una masa homogénea.

- En otro recipiente, mezclar la harina, el bicarbonato y la sal. Mezclar para distribuirlos de forma pareja.

- Incorporar poco a poco esta mezcla a la preparación anterior y remover hasta integrar todos los ingredientes.
- Por último, espolvorear la canela sobre la masa y mezclar para repartir su aroma y sabor.

- Precalentar el horno a 180 ºC.
- Cubrir una bandeja con papel de horno y colocar pequeñas porciones de masa, dejando unos 3 cm de separación entre ellas. Para conseguir porciones más uniformes, también se puede utilizar una cuchara para helado.

- Hornear durante 15 a 20 minutos a 180 ºC, hasta que las galletas estén ligeramente doradas.
- Retirar del horno y dejar reposar unos minutos sobre la bandeja.
- Después, trasladarlas a una rejilla y dejar enfriar completamente.
- El resultado son unas galletas suaves, aromáticas y con ese delicioso sabor a calabaza y canela que invita a repetir.


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