Si te gustan cítricos y vibrantes, ¡esta receta te va a encantar! Hoy te enseñamos a preparar una Mermelada de limón casera que es tan fácil como aromática y con un sabor intenso que te hará despertar los sentidos.
El sabor intenso que despierta
Disfrutar de una tostada con esta mermelada, con un brillo espectacular, donde cada bocado está cargado con la esencia pura de este maravilloso cítrico, es una delicia. El limón no es solo para limonadas o ceviches, ¡es un superhéroe de la repostería! Gracias a su alto contenido natural en pectina, se convierte en una mermelada perfecta con una textura y una fijación inigualables.
Es ideal para:
- Desayunos: Untada en tostadas y muffins.
- Rellenos: La base ácida y dulce perfecta para galletas, tartas y pasteles.
- Caprichos: Simplemente a cucharadas, ¡porque es adictiva!
Aprende a capturar el sol y el aroma del limón en este tarro de delicia casera.
El cítrico rey de la despensa
El limón es el ingrediente más versátil de la cocina: aporta frescura, actúa como conservante natural y, como ves, es la base de una de las mermeladas más deliciosas. Al hacerla en casa, aseguras que el aroma y el sabor sean tan frescos e intensos que no tendrán rival.
¡Prepara tu mermelada de limón hoy y llena tu despensa de brillo y sabor casero!

Mermelada de limón casera: receta fácil, aromática y con sabor intenso
Instrucciones
- Poner los limones en abundante agua fresca durante 24 horas, recordando cambiar el agua al menos tres veces para eliminar el exceso de amargor de la piel.
- Al día siguiente, partir los limones por la mitad y exprimir todo el zumo.
- Reservar las semillas que son ricas en pectina, envolviéndolas cuidadosamente en una gasa o trozo de tela fina.
- Pelar solo una parte de la piel (la parte amarilla) con un pelapatatas. Picar esta piel finamente.

- Colocar en un bol grande el zumo de limón, las cáscaras picadas y la gasa con las semillas.

- Agregar el azúcar y mezclar bien hasta que esté todo integrado.
- Dejar reposar la mezcla durante 24 horas a temperatura ambiente para que el azúcar empiece a extraer los aromas.
- Al día siguiente, colocar la mezcla reposada en una olla grande y cocinar a fuego medio.
- Remover por momentos para asegurar que se mezcle bien y vigilar atentamente la consistencia.
- Retirar del fuego cuando, al pasar una cuchara de madera por el fondo de la olla, se logre ver el fondo por un momento (el famoso punto mermelada).
- Método 1 (baño maría tradicional)
- Esterilizar los frascos y tapas antes de usarlos.
- Envasar la mermelada aún caliente en los frascos también calientes.

- Cerrar bien y cocinar nuevamente al baño maría durante 20 minutos.
- Dejar enfriar, etiquetar y guardar en un lugar fresco y oscuro.
- Método 2 (creación de vacío)
- Esterilizar los frascos.
- Envasar la mermelada caliente, cerrar con fuerza y colocar los frascos boca abajo hasta que se enfríen por completo.
- Etiquetar y guardar en un lugar fresco y seco.


Deja un comentario