¿Están listos para un viaje de sabor que cruza el charco? Hoy vamos a preparar una de esas delicias uruguayo-argentinas que te hacen suspirar desde el primer bocado: la Figazza (o Fugazza). Prepárense para conquistar paladares con esta receta fácil y esponjosa .
Un icono gastronómico que enamora
La Figazza no es solo una pizza de cebolla; es un verdadero emblema de la cultura gastronómica de Uruguay y Argentina que ha logrado cruzar fronteras. Una masa increíblemente esponjosa , coronada con una generosa capa de cebolla, condimentada con hierbas que potencian su sabor que es irresistible.
Lo mejor de la Figazza es que se adapta a todos los gustos. Si bien la clásica es la simple de cebolla, la podemos encontrar en variantes espectaculares: fugazza rellena o coronada con mucho queso mozzarella, la famosa Fugazzeta. ¡Hay una Figazza para cada antojo!
La clave de la figazza está en la combinación de elementos que te hacen desear otro bocado al terminar el primero:
- La masa: una base esponjosa y de buen grosor que aporta sustento y sabor.
- La cebolla: el corazón del plato, suave, cocida y condimentada, que le da un dulzor característico.
- El queso (en sus variantes): aporta la untuosidad y el sabor lácteo que equilibra la potencia de la cebolla.
De la Focaccia italiana a la Figazza o Fugazza criolla
El origen de la Figazza es tan fascinante como su sabor, tejiendo lazos entre la cocina italiana, uruguaya y argentina.
Se cree firmemente que nuestra querida Figazza tiene sus raíces en la Focaccia de la región de Liguria, Italia. Este pan plano se caracterizaba por su masa aireada, aderezada con aceite de oliva, hierbas y, en ocasiones, un toque de cebolla.
Cuando la ola de inmigración italiana llegó a Sudamérica en el siglo XIX, trajeron consigo sus preciadas tradiciones culinarias. Y como la cocina es arte que evoluciona, la receta de la focaccia se fue adaptando a los ingredientes locales y al ingenio criollo. Así, ese humilde pan se transformó en la reina de las pizzerías y las reuniones familiares: ¡Nuestra Fugazza!
Hoy, disfrutar de una porción de Figazza es hacer un brindis a esa rica historia compartida.
¡La figazza o fugazza es la prueba de que la sencillez, con buena masa y cebolla, es el camino directo a la felicidad!

Como hacer figazza o fugazza
Instrucciones
- Colocar la harina en un bol.
- Agregar la levadura, la sal y el agua.
- Amasar con paciencia hasta obtener una masa elástica y homogénea.
- Dejar reposar al menos 2 horas, o mejor aún, de un día para otro, para que desarrolle todo su sabor y suavidad.

- Cortar la cebolla finamente en juliana.
- Calentar un poco de aceite en una sartén y agregar la cebolla.
- Rehogar unos minutos, solo hasta que pierda rigidez, sin dejar que se dore.
- Retirar del fuego y reservar.
- Engrasar el molde con un poco de aceite.
- Colocar la masa leudada, estirándola suavemente con las manos sin aplastarla.

- Cubrir la superficie con la cebolla, espolvorear orégano al gusto y rociar un hilo de aceite de oliva por encima.

- Hornear a 250 °C durante unos 10 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y fragante.
- Retirar del horno y dejar reposar unos minutos antes de disfrutar.



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