No hay nada como empezar el día abriendo un frasco de mermelada de arándanos hecha por ti. Es una receta tan sencilla y natural que, una vez que la pruebes, las del supermercado pasarán a la historia. Además, al no llevar conservantes ni químicos, el sabor de la fruta brilla con una intensidad asombrosa.
Para que tu mermelada sea perfecta el secreto está al conseguir el dulzor y la acidez del fruto, logrando un sabor profundo. Además, del punto de densidad ideal, donde la mermelada fluye pero mantiene tropezones que tanto nos gustan. ¡Incluso puedes usar arándanos congelados y quedará igual de espectacular!
Ideas para disfrutarla
- Sírvela en un cuenco de cerámica pequeña para que su color violeta intenso sea el centro de atención de tus desayunos.
- Es ideal de un buen queso brie o camembert; el contraste es simplemente de otro planeta.
- Acompáñala con un yogur natural griego o sobre unas tortitas recién hechas para una merienda de diez.
- ¿Qué otros sabores le sientan bien? Un toque de ralladura de limón o unas semillas de chía combinan de maravilla para darle un aire renovado.
Un viaje al origen de la conserva
Las mermeladas tienen su raíz en la antigua Grecia, donde se cocían membrillos con miel para preservarlos. Sin embargo, el uso de frutos del bosque como los arándanos se perfeccionó en el norte de Europa y América, donde estas bayas crecían de forma silvestre. Con el tiempo, esta técnica pasó de ser una necesidad de supervivencia para el invierno a convertirse en el arte gourmet que disfrutamos hoy.
¡Anímate a llenar tus mañanas de color y disfruta del sabor auténtico de lo hecho en casa!

Mermelada de arándanos casera
Instrucciones
- Colocar en un bol capas alternas de arándanos y la primera cantidad de azúcar.

- Añadir el zumo de limón y dejar macerar durante 1 hora. Este reposo ayuda a que la fruta suelte su jugo, facilite la disolución del azúcar y reduzca el tiempo de cocción, evitando además la caramelización.

- Mezclar la segunda cantidad de azúcar con la pectina.
- Agregar la mezcla a los arándanos y remover para integrar bien todos los ingredientes.

- Poner en una olla los arándanos y llevar al fuego. Cocinar durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando.
- Una vez cocinados, triturar la mezcla y pasar por un chino para eliminar pepitas y restos de piel, obteniendo una textura fina y homogénea.

- Si se desean tropezones dejar algunos arándanos aparte y mezclarlos con la textura fina antes de envasar.
- Para comprobar el punto, enfriar una pequeña cantidad de mermelada.
- Si la textura es la adecuada, retirar del fuego. En caso contrario, continuar la cocción unos 5 minutos más.
- Esterilizar los botes y las tapas durante 10 minutos en un cocedor a vapor o, en su defecto, en una olla a presión.
- Envasar la mermelada bien caliente, cerrar los botes ligeramente y colocarlos en el cocedor a vapor durante 20 minutos para hacer el vacío.
- Si se cocina en olla normal cubrir con agua hirviendo los frascos y cocinarlos durante 20 minutos.
- Transcurrido el tiempo de cocción, retirar, enfriar a temperatura ambiente y comprobar que los tarros han quedado perfectamente sellados.


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