Si hay una salsa fría que eleva instantáneamente cualquier plato de pescado o marisco, esa es la Salsa tártara. Con su textura cremosa y ese toque ligeramente ácido y salino, se ha convertido en un clásico de la cocina internacional.
Hoy vamos a preparar una Salsa tártara casera con el toque tradicional francés que es increíblemente fácil y estará lista en un abrir y cerrar de ojos.
Un clásico con sabor a leyenda: ¿de dónde viene la tártara?
Lo interesante de la Salsa tártara es que, como muchos grandes platos, su origen está envuelto en un misterio. Es un clásico que se utiliza en todo el mundo, pero ¿cómo llegó a nuestras mesas? Aquí te contamos las dos teorías más populares:
- La versión francesa (Siglo XIX): la teoría más común sugiere que la salsa nació en Francia a mediados del siglo XIX. Se dice que los cocineros la bautizaron en honor a los tártaros, un pueblo nómada de Asia Central. Los chefs habrían probado o escuchado sobre la cocina tártara y adaptaron la idea, creando una salsa que encajaba mejor con los gustos occidentales, rica en huevo, aceite y especias frescas.
- Raíces rusas y el Satsivi: Otra teoría sugiere que la tártara tiene sus raíces en la cocina rusa con una salsa similar llamada «satsivi». Esta salsa se elaboraba tradicionalmente con nueces, ajo, aceite y vinagre. Al llegar los inmigrantes rusos a Francia, la receta se habría adaptado, sustituyendo ingredientes y evolucionando hasta la cremosa salsa que hoy conocemos, añadiendo pepinillos, alcaparras y mostaza.
Independientemente de su origen, lo cierto es que la Salsa tártara es un acompañamiento imprescindible que funciona a la perfección con todo.
El maridaje perfecto: pescado, mariscos y más
Tradicionalmente, la Salsa tártara es la mejor amiga del pescado frito, el fish and chips o cualquier plato de marisco. Sin embargo, su versatilidad es enorme. Es genial para:
- Pescado blanco al vapor o a la plancha.
- Croquetas
- Hamburguesas y sandwiches de pollo.
- Verduras y dips.
La clave de una Tártara inigualable
El secreto de esta salsa cremosa reside en el equilibrio de sus componentes, logrando un contraste perfecto entre la base suave y los tropezones llenos de sabor:
- La base Cremosa: la base de mayonesa casera (o de buena calidad) es lo que le da la textura suave y sedosa.
- Los pepinillos y alcaparras: son los ingredientes que aportan el punto ácido, salino y el crunch necesario. Estos pequeños tropezones son los que realmente la diferencian de una mayonesa simple.
- El toque fresco: la adición de cebollino o perejil fresco picado le da un toque aromático, un color vibrante y la sensación de frescura, haciendo que la salsa no resulte pesada.
¡Una salsa tártara casera siempre será la mejor compañera de tu pescado favorito!

Salsa tártara casera
Instrucciones
- Pelar y picar muy fina la cebolla, los pepinillos y las alcaparras para lograr una textura delicada y bien integrada.

- Colocar todos estos ingredientes en un bol y añadir la mayonesa.
- Lavar y secar el cilantro, picarlo y sumarlo a la mezcla.
- Incorporar el zumo de limón para aportar frescura.

- Agregar la salsa inglesa y mezclar suavemente.
- Sazonar con sal y pimienta al gusto.
- Mezclar hasta obtener una salsa homogénea y cubrir con film.
- Dejar reposar en el frigorífico durante 30 minutos para que los sabores se armonicen.


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