Si te encanta elevar un simple desayuno o sorprender en tus reuniones con una tabla de quesos de impacto, ¡esta receta es para ti! Hoy te traemos la joya de la despensa: la Mermelada de higos secos, con su sabor intenso y textura suave que te enamorará.
El Sabor Intenso de la Tradición
Imagina el mordisco: la dulzura natural y profunda del higo caramelizado, con ese toque rústico y afrutado que solo el fruto seco puede ofrecer. Esta mermelada casera no lleva conservantes ni aditivos, manteniendo toda la esencia mediterránea. Es el complemento perfecto para una rebanada de pan crujiente, para glasear carnes, o para ser la estrella en tu maridaje con queso de cabra o brie.
Un viaje al corazón del Mediterráneo
El origen de esta dulzura es tan rico como su sabor. Sus raíces se hunden en las antiguas civilizaciones mediterráneas (piensa en Grecia, Italia y España), donde el higo era un tesoro. Para disfrutar de su dulzura todo el año, se inició la tradición de cocinarlos lentamente con miel o azúcar. Esta costumbre evolucionó hasta convertirse en la exquisitez gourmet que conocemos hoy, perfecta para la repostería y como el mejor amigo de un buen queso.
¡Prepara esta mermelada hoy y dale un toque artesanal y de alta cocina a tu mesa!

Mermelada de higos secos
Instrucciones
- Quitar los rabillos de los higos secos y dejar en remojo en abundante agua durante 20 minutos para que se hidraten.
- Una vez hidratados, colarlos, cortar en trocitos pequeños y reservar.
- Colocar en una olla el agua, el azúcar y el zumo de limón.
- Remover con una cuchara de madera y cocinar a fuego alto hasta que rompa el hervor.
- Cuando comienza a hervir, bajar el fuego a suave y cocinar sin tapar durante 8 minutos.
- Agregar los higos cortados y remojados, remover suavemente y seguir cocinando sin tapar durante 30 minutos a fuego suave, hasta que la mezcla espese y tome cuerpo.

- Una vez lista, triturar para obtener una textura más fina (opcional) y envasar en caliente en frascos esterilizados.

- Esterilizar los frascos de vidrio colocándolos en una olla grande con abundante agua hirviendo durante 20 minutos.
- Retirarlos con cuidado, secar con papel de cocina limpio y rellenar inmediatamente con la mermelada caliente.
- Cerrar bien los frascos y colocarlos en una olla amplia para hacer el baño María.
- Poner un paño de cocina entre los frascos para que no se golpeen durante la cocción.
- Cubrir con agua hirviendo y cocinar durante 20 minutos más.
- Al finalizar, retirar los frascos y dejar enfriar completamente antes de guardarlos en la despensa.


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