Si buscas un bocado dulce, ligero y que se derrita en la boca, ¡presta mucha atención! Hoy te traemos la solución perfecta: nuestras Tejas crujientes caseras sin almendras. Son finas, doradas, llenas de sabor y mantienen esa textura delicada y crocante de la galleta tradicional.
El bocado delicado para todos
Esta receta es tu salvación si necesitas una opción sin frutos secos o tienes invitados con alergias. Conseguimos el mismo resultado:
- Textura: extremadamente fina y crujiente.
- Sabor: ligero, dulce y mantecoso.
- Velocidad: se hacen y se doran en minutos.
Son perfectas para acompañar un buen café de sobremesa, servir con helado o simplemente como un bocado dulce y elegante en cualquier momento del día.
De la Tuile francesa a la adaptación Inclusiva
Las tejas (o tuiles aux amandes en francés) son un dulce tradicional con origen en la repostería clásica francesa del siglo XIX. Deben su nombre a su característica forma curva, que recuerda a las tejas de los tejados. Nacieron como una forma ingeniosa de aprovechar las claras de huevo sobrantes, mezclándolas con harina, azúcar, mantequilla y, tradicionalmente, almendras laminadas.
Nuestra versión es una adaptación moderna e inclusiva que elimina las almendras, pero mantiene la esencia y el encanto francés. ¡Es la prueba de que se puede disfrutar de un placer gourmet y crujiente sin preocuparse por las intolerancias!

Tejas crujientes sin almendras
Instrucciones
- Agregar el azúcar glas a las claras y mezclar hasta integrar los ingredientes por completo y obtener una textura lisa.

- Tamizar la harina y agregarla a la mezcla anterior.

- Incorporar de una sola vez la mantequilla derretida (que debe estar a temperatura ambiente) y mezclar hasta obtener una masa firme y lisa.

- Cubrir una bandeja con papel de horno y formar pequeños discos de masa usando una cuchara mediana.
- Dar forma a los discos procurando que no superen los 5 cm de diámetro.

- Precalentar el horno a 200 °C.
- Hornear los discos durante 7 minutos exactos, o hasta ver que los bordes comienzan a dorarse.
- Retirar del horno y dejar enfriar sobre una bandeja durante unos 15 minutos.
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Tips
- Si se desea darles la clásica forma de teja, colocar cada galleta, apenas salida del horno, sobre un rodillo o palote de amasar. Dejar enfriar allí hasta que endurezcan y conserven su forma curva.
- Una vez frías, guardar las tejas en una lata bien cerrada para mantener su textura crujiente. Pueden conservarse durante varias semanas… si es que duran tanto sin que alguien las coma antes.


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